Cuándo te pide tu hogar un cambio

¿Sabrías identificar cuándo te pide tu hogar un cambio? Muchas veces nos puede pasar que nos guste el lugar donde vivimos pero que nos haya dejado de encantar. No sabemos cuándo ni por qué hemos perdido esa chispa que sentíamos al estar en nuestra casa pero, quizás, ese el momento en que nos damos cuenta es el momento idóneo para realizar algunos cambios y conseguir que nuestro hogar nos vuelva a apasionar.

Puede ser el color de las paredes, la distribución del mobiliario, el suelo, la decoración, la iluminación o, incluso, el uso que le damos a una estancia en concreto lo que no nos termine de convencer. Como hemos dicho en numerosas ocasiones, el ser humano está en constante evolución, por lo que puede haber mil razones por las que nos cansemos tanto de la decoración como de la distribución de nuestro hogar. Es por esto que no nos ha de extrañar que el interiorismo cambie con nosotros, surgiendo así nuevas necesidades, gustos o tendencias.

Con el uso diario que le damos a nuestra casa, poco a poco y sin darnos cuenta hemos ido modificando ciertos espacios y olvidando otros. Es por ello que, normalmente, necesitemos realizar algún cambio tras llevar muchos años en la misma casa. Lo que tenemos que tener siempre presente es que el diseño de interiores no es algo permanente, por lo que no hemos de tener miedo de lanzarnos a cambiar lo que consideremos necesario.

Estos cambios se traducen en reformas integrales o parciales. Las reformas integrales requieren de más tiempo esfuerzo y recursos, mientras que las parciales podemos llegar a realizarlas nosotros mismos.

Cocinas, baños, habitaciones y salones son las estancias más predispuestas a sufrir estos cambios, ya que es donde más tiempo pasamos en nuestra vida cotidiana. Generalmente, las reformas integrales se dan en cocinas y baños, tendiendo el resto de espacios a inclinarse por la reforma parcial.

Si no queremos arriesgar demasiado, debemos conocer algunas de as tendencias más populares que se han prolongado en el tiempo, y no fijarnos tanto en aquellas modas temporales.

Una de estas grandes apuestas seguras del interiorismo ha sido abrir los espacios. Estancias que tradicionalmente nos encontrábamos separadas, ahora se unen logrando una armonía y fluidez en el espacio. Unificar estos espacios es una buena alternativa a largo plazo, ya que puedes realizar grandes cambios con pequeños gestos, como cambiar el color de las paredes, utilizar mobiliario a modo de separación de ambientes, etc. Al estar todo más conectado, el cambio que realizas en una zona repercute en otra u otras.

Este tipo de distribución, más unificada, es una excelente idea a la hora de llevar a cabo la reforma de una casa antigua. Hoy en día no entendemos esos espacios tan divididos, pasillos eternos y falta de luz natural, por lo que quitando paredes y uniendo espacios conseguiremos amplitud, luminosidad y le aportaremos un aire moderno y actual a la vivienda.

 

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